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Campanario de Brujas

Una torre que sobrevivió a tres incendios
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La icónica torre del siglo XIII, con 83 metros de altura, ha dominado el horizonte de Brujas durante siglos. En la Edad Media, el campanario no solo protegía las riquezas de la ciudad, sino que también albergaba los archivos municipales. Las campanas marcaban la vida diaria de los habitantes de Brujas y advertían sobre peligros e incendios.

Sin embargo, la torre no ha estado exenta de desgracias a lo largo de su larga historia. Tres graves incendios afectaron el campanario y dejaron su huella.

El primer incendio: 1280

Se cree que un complejo de sales con el campanario existía allí desde el siglo XIII, inicialmente construido en madera y más tarde en ladrillo. En 1280, la torre sufrió graves daños debido a un violento incendio, que destruyó todos los archivos de la ciudad. No obstante, los habitantes no se desanimaron y comenzaron las reparaciones poco después.

Un nuevo piso y un rayo: 1480-1493

En 1480, se añadió un piso extra al campanario: la torre octogonal gótica que aún le da su apariencia característica hoy en día. Esto incluía también una elegante aguja de madera. Desafortunadamente, en 1493, un rayo durante una fuerte tormenta alcanzó la torre, quemando por completo la aguja de madera.

La última aguja y el tercer incendio: 1501-1741

En 1501, se instaló una nueva aguja de madera, como se puede ver en la pintura De Markt in Brugge (El Mercado en Brujas) de Jan Baptist van Meunincxhove (1691). En aquel entonces, el campanario era incluso 15 metros más alto que hoy. Pero el desastre volvió a ocurrir: en 1741, la torre sufrió un tercer incendio y la aguja de madera se quemó definitivamente.

El campanario hoy

A pesar de estos contratiempos, el campanario de Brujas sigue erguido de manera imponente y es una de las atracciones más populares de la ciudad, con más de 200 000 visitantes al año.

Los visitantes pueden subir los 366 escalones para disfrutar de una vista panorámica de Brujas. En el camino, se encuentra el tesoro original, donde la ciudad guardaba sus riquezas en la Edad Media. En la sala del carillón, el carillonneur de la ciudad, Wim Berteloot, toca las 47 campanas tres veces por semana, que aún marcan los días en Brujas.

El campanario de Brujas: un símbolo de resistencia, historia y esplendor que sigue fascinando a generaciones.

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